lunes, 6 de febrero de 2017

Lánzame a los lobos y me verás liderando la manada

Cada uno carga a su espalda y en su corazón una batalla propia. Ninguna puede compararse a la del vecino, ni a la de tu pareja, ni a la de tu mejor amigo. Todos llevamos nuestros miedos bien escondidos, huellas del pasado que aún no han cicatrizado y laberintos presentes en los que a veces, no hallamos la salida. En los que vemos más enemigos que aliados, pero hoy lideraré la manada.




Échame a los lobos y lideraré la manada. Esta es la actitud con la que debes vestirte cada mañana para hacer frente a las adversidades, a los retos, a las dificultades que de forma gratuita, nos trae en ocasiones la vida.


¿Existe alguna explicación al por qué nos ha tocado vivir determinadas situaciones? Hay quien dice que nuestros problemas, son resultado directo de nuestros propios actos o malas decisiones. No es cierto, esta regla no siempre es correcta.

En ocasiones, las cosas fallan porque la adversidad nos sacude al azar, sin más, porque en quien confiaste ahora te falla, porque lo que antes era seguro ahora ya no lo es, porque la salud no siempre es de hierro, sino de cristal y a todo hemos de hacerle frente.

No es fácil, pero la verdad es que cuando llegamos a este mundo, nadie nos asegura que nuestros días van a ser plácidos. Alguien, en alguna parte, debería advertirnos que debemos aprender cuanto antes a ser líderes en manadas de lobos.  Criaturas fuertes ante toda adversidad. Así que dinos… ¿Eres tú también un buen luchador?

Lideraré a mis adversarios, combatiré las dificultades

Reflexiona durante unos instantes en esta pregunta: ¿Cuál fue tu primer encuentro con la adversidad?  Suele decirse que las personas perdemos nuestra inocencia en el momento en que aparece la primera dificultad, la pérdida o ese revés que cambió nuestro modo de ver el mundo para siempre.

Puede que pienses que nadie está preparado para afrontar la adversidad, pero no es así. Es algo instintivo, lo marca la ley de la supervivencia, y en tu interior, tienes múltiples estrategias que te harán ser un gran superviviente.

Somos conscientes de que en ocasiones, las grandes palabras se quedan en nada, en humo que escapa por una ventana abierta a través de frases motivacionales que muchos no pueden aplicar a la realidad.



A pesar de ello, y de saber que tus dificultades son muy especiales, vale la pena que pienses en ello, que rompas alguno de tus esquemas internos para vencer enemigos externos. Ten en cuenta esos aspectos, piensa en ellos:

Cómo hacer frente a las dificultades

En ocasiones nos cansamos de que nos digan aquello de que el mayor aprendizaje nos lo ofrece las adversidades, momentos vitales que nos ponen a prueba para que a través del sufrimiento, adquiramos conocimiento.

Ahora bien, hay algo que es cierto: ninguno de nosotros queremos sufrir, e incluso hay quien ni siquiera lo tolera. Pero si no tenemos paciencia ante pequeñas dificultades fracasaremos ante los grandes problemas.

Todos vivimos en el “aquí y ahora” batiendo los problemas” y esperando que ese conocimiento vital nos caiga del cielo para mejorar nuestra situación ¿Hasta cuando hemos de esperar? ¿En qué momento lideraré por fin a mi manada de lobos, si vivo entre ellos durante mucho tiempo?



Hay quien llega a acostumbrarse a vivir con sus enemigos. Acepta, asume y se deja llevar por miedo al cambio, por temor a lo que pueda ocurrir. No podemos criticarlo, porque cada uno es libre de vivir la vida que desee, aunque sea a lomos de la infelicidad y la frustración.

Lidera tu vida, te aseguramos que el esfuerzo vale la pena. Para ello reconoce a tus enemigos, los exteriores y también los interiores (¿es el miedo? ¿es la indecisión? ¿te sientes inseguro/a?

Pon nombre a lo que te ocurre. ¿Eres infeliz al lado de alguien? ¿La vida que tienes ahora no te hace feliz? ¿A qué le tienes miedo?

Es el momento de imponer tu voz, pero empezarás hablando contigo mismo: ¿Qué necesito para sentirme mejor? ¿El esfuerzo va a merecer la pena? ¿De qué modo lideraré a mis miedos para hacerlos desaparecer? ¿Y a mis enemigos exteriores?

Despliega las estrategias que creas convenientes. Es posible que temas el resultado, pero la batalla siempre va a merecer la pena porque te va a ayudar a sentirte vivo, capaz y valiente. Sé tu mismo.

Escrito por:Valeria Sabater


viernes, 13 de enero de 2017

La Mentira


LA MENTIRA

...Una mentira repetida mil veces, puede parecer una verdad, sin embargo, en su esencia, siempre será una mentira...

Estarán de acuerdo conmigo, estimados amigos/as, que la mentira es uno de los peores defectos del ser humano, sobre todo, la mentira dicha con el único afán de obtener un beneficio personal en perjuicio del resto de las personas. 

Es tan detestable la mentira, que desde niños nos enseñaron sobre las mentiras de un personaje llamado -pinocho-, a quien le crecía la nariz cada vez que decía un embuste. Un cuento al fin, pero lleno de sabiduría de vida.


Habrá quienes, sin embargo, busquen justificar su afecto hacia la mentira, tratando de explicar que algunas son "piadosas" y se dicen con el fin de no perjudicar a los demás, sin embargo, la piedad, como una virtud humana, no puede estar fincada en una mentira. Otros dirán que depende de la magnitud de la mentira, unas serán mentirillas y las otras mentiras grandotas, sin embargo, la mentira es en su esencia inconmensurable y por lo tanto no tiene tamaño ni puede ser medible, a pesar de que sus efectos conlleven daños o consecuencias leves o muy graves. 

Hay un aforismo muy conocido que dice que: "la mentira dura mientras la verdad llega", lo que significa que la mentira no es infalible y no puede ocupar el lugar de la verdad, pues mientras esta es brillante y llena de luz, aquella es opaca y tenebrosa. A pesar de ello, el hombre es tan hábil diciendo mentiras, que en ocasiones se auto engaña y durante muchos años vive creyéndose sus propias mentiras y fantasías. Esta ha sido a veces la vida de personajes de nuestra historia. 

¡No nos dejemos llevar por los cantos de las sirenas! y mantengamos una actitud alerta para distinguir las mentiras y las verdades de cada quién. Es una responsabilidad a la que no debemos de renunciar, aunque al fin y al cabo, también debemos de estar consientes que hay quienes pueden engañar a mucha gente durante algún tiempo, o bien, engañar a algunas gentes durante mucho tiempo, pero nunca podrán engañar a mucha gente durante mucho tiempo.

¿ No lo cree usted así?


lunes, 9 de enero de 2017

Me cansé de escuchar





Me cansé de escuchar eso de “es una tontería”, “no merece la pena”, “anda, deja de llorar”, “es hora de que aprendas que la vida es dura”, “no tienes motivos para estar así”…

Pero, ¿qué está pasando? ¿Es que la gente no se da cuenta de que es perfectamente normal estar triste cuando algo no nos va bien? ¿Es que hay que ir con la sonrisa puesta en la cara aunque estés destruido por dentro?

No todo en la vida es blanco o negro. Yo admito los grises, los rosas, los amarillos y cualquier otro color.

Así que, un buen día, decidí empezar a aceptar mis emociones y mis esperanzas. Sin dolor ni enfrentamientos ni cárceles emocionales. Simplemente comencé a cultivar mi paciencia y mi capacidad de reflexión.





No permitas que nadie te lleve a su infierno, será mejor que tú lo lleves a tu paraíso; pero si no puedes o no eres lo suficientemente fuerte, es mejor evitar ese tipo de personas.


No Pierdas Tu Esencia



"No Pierdas Tu Esencia Cuando Alguien Te Hace Mal, Solo Toma Precauciones".

Un maestro del Oriente vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión le picó. De la reacción de dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y se estaba ahogando de nuevo. El maestro intentó sacarlo otra vez y otra vez el animal le picó. Alguien que estaba viendo al maestro se le acercó y le dijo:

– Disculpe, ¡pero usted es terco! ¿No ve que cada vez que intente sacarlo del agua le va a picar?

El maestro respondió:

– La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.


domingo, 10 de enero de 2016

No eres Tú, soy Yo




¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...

¿Tus padres?... ¿Tu pareja?... ¿Tus hermanos?... ¿Un antiguo amor?... ¿Tu suegra?... ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.


Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad, a menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.




Cada día estoy más convencida de que las personas sufren no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.



Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

"Necesito que “X” me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.



Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti"…

Son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
  
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
  
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

 


martes, 29 de diciembre de 2015

No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés...




"No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés..."


No mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti, a quien solo piensa en sí mismo.
No lo hagas nunca. No te merece quien te hace sentir invisible e insignificante con su indiferencia.
 Te merece quien con su atención te hace sentir importante y presente.

Por eso, si vives en una situación de injusticia emocional tan alarmante, recuerda:
A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames.
No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca.
No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.




domingo, 27 de diciembre de 2015

Alguien dijo...




Alguien dijo que un hijo se lleva en el vientre durante nueve meses.
Ese alguien no sabe que ese hijo se lleva en el corazón toda la vida.

Alguien dijo que lo más difícil de ser madre es el parto.
Ese alguien nunca dejó a su hijo en la escuela el primer día.

Alguien dijo que se tarda unas seis semanas en volver a la normalidad después de dar a luz.
Ese alguien no sabe que después de dar a luz la normalidad no existe.

Alguien dijo que se aprende a ser madre por instinto.
Ese alguien nunca fue de compras con un niño de tres años.

Alguien dijo que las “buenas” madres nunca gritan.
Ese alguien nunca vio romper con la pelota a su hijo la ventana del vecino.

Alguien dijo que de “buenos” padres salen hijos “buenos”.
Ese alguien piensa que un hijo viene con instrucciones y garantía.

Alguien dijo que se pueden encontrar en los libros las respuestas a todas las preguntas sobre como criar hijos.
Ese alguien no tuvo un hijo que se metió una alubia por la nariz.

Alguien dijo que una madre puede hacer su labor con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda.
Ese alguien nunca organizó la fiesta de cumpleaños de su hijo.

Alguien dijo que el trabajo de una madre termina cuando el último hijo se va del hogar.
Ese alguien no sabe lo que siente una madre cuando sus hijos las olvidan.

Alguien dijo que una madre sabe que su hijo le ama, así que no hay necesidad de decírselo.
Ese alguien no es madre.

Alguien dijo que una madre no necesita de la comprensión y del “te quiero “del hijo.
Ese alguien no es un hijo.




Oda a la Luna





Oda a la Luna

La luna llena,  que engalanas con tu luz   la noche oscura
Creando una maravillosa  magia  que me deja extasiada.
Te busco y te espero… te escondes entre las  nubes…
Y sonrío al verte  de nuevo  mostrándote ante mi.

Luna llena que me impregnas  con tu influjo y magia
Regalándome abrazos cálidos  que me hacen estremecer.
Y tú  tímidamente te escondes de nuevo…
Te espero paciente y al instante vuelves a salir

Esplendorosa y bella con destellos de luz
Te hago un guiño con mi cámara y sonrío…
 Y  tú  muy paciente pareces posar para mí.


© 4-7-2012 Pino Antúnez

martes, 8 de diciembre de 2015

Aprender a desaprender...





Cuánto más sabes menos ves lo nuevo y más limitas las posibilidades. Por eso es importante aprender a desaprender: sacar lastre cognitivo (y saberlo recuperar). Y no es nada fácil. Pero es necesario.
©Pino Antúnez


Como decía Konrad Lorenz, "vivir es aprender". Pero incluso para aprender debemos dejar espacio para la tarea de obtener lo nuevo y crearlo. Aprender a desaprender para seguir aprendiendo y viviendo.

No te rindas...



No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños.

Porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
(Mario Benedetti)

El Tren de la Felicidad


¿Cuántos de vosotros os levantáis por obligación cada día a la misma hora, vais a estudiar o trabajar en algo que no os gusta? Y os repetís una y otra vez: es lo que hay, mientras paguen… ya vendrán tiempos mejores.

Pero los años van pasando y nunca llegan.

Pongámonos en la mejor situación del sueño que nos venden desde pequeños. Terminamos nuestros estudios con buena nota y encontramos un trabajo estable de 8 horas con un sueldo que te permita pagar tu alquiler o hipoteca, tener tu perro, tu gato, tu tele gigante, tu coche, tus caprichos, tus cositas con tu pareja, vale… ¿y ahora?

Te quedan 50-60 años por delante en los que como mucho podrás aspirar a tener unas semanas de vacaciones al año, ahorrar para cuando te jubiles y no poder disfrutar de ese dinero porque eres demasiado viajo. Todas aquellas cosas que tenían que llegar y… ahora todo te da pereza.

Yo es que no estoy hecho para esta vida en la que la gran mayoría de personas que conozco están muertas en vida, que lo único que les motiva para levantarse por las mañanas son las facturas que tienen que pagar. Luego los padres con: ¿qué harás cuando seas mayor? Deja ya tus tonterías, ya harás lo que quieras cuando puedas pagarte tus propias cosas, tienes que ser una persona de provecho…

Vale, ahora eres un adulto, has hecho todo lo que se supone que deberías hacer y te reencuentras a un amigo que hace mucho que no ves y te pregunta:

– Hey! ¿qué tal?, cuánto tiempo… ¿qué es de tu vida?
Estoy seguro que le respondes sin pensar:
– Nada, estudiando, trabajando… lo de siempre.

Tanta gente se siente vacía, perdida, no saben qué camino tomar, están angustiadas porque el tiempo pasa y tienen que decidir si siguen estudiando, qué carrera tendrá más salidas, si se ponen a trabajar… para tener el futuro que quieren.

Pero… ¿cuál es el futuro que quieres?

No ese que te han metido en la cabeza de pequeño, sino ese futuro que quieres para ti.
Sabéis, una de las preguntas que más me han hecho a lo largo de mi vida es:

– ¿Qué no sabes hacer?
Mi respuesta es siempre la misma:
– Lo que todavía no me he propuesto aprender.

Por una vez trata de ser sincero contigo mismo. ¿A qué te dedicarías si pudieras elegir cualquier oficio sin importarte nada más que lo que deseas? ¿Quieres ser mozo de almacén, cajera de un supermercado, dependiente toda tu vida? Probablemente no. Seguramente te gustaría ser cantante, escritor, deportista profesional, tener tu estudio de tatuajes, chef de tu propio restaurante, trabajar viajando por el mundo

Pero en lugar de eso tienes un montón de ideas y sueños que no los llevas a cabo por el qué dirán, porque tus padres prefieren que hagas otra cosa, te pones excusas y más escusas diciéndote a tu mismo: me falta dinero, me faltan medios para desarrollar mis ideas, pero en realidad… te pasa lo que le pasa a muchísima gente.

Lo que tienes es miedo.

Miedo a fracasar.

Dicen que la paciencia es la madre de cualquier ciencia, pero te aseguro que el tiempo corre sin importarle lo paciente que seas. Mucha gente se sienta a esperar su tren pero cuando llega no saben reconocer si es el suyo y se quedan en el andén mientras ven como se cierran las puertas dejando una herida abierta.

El tren jamás pasó de vuelta.

Hay una estrofa de Rubén Darío que suele recitar mi abuela con Alzheimer cuando tiene sus momentos de lucidez que dice:
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer…
Si tienes un sueño lucha por él ahora. No esperes a un futuro que ni sabes si existe. No sigas los consejos de gente que intenta darte clases de cómo triunfar en la vida cuando ellos han fracasado, sino fíjate en lo que hicieron mal para no cometer sus mismos errores.

Alguien dijo alguna vez: “Solo podrás hacer realidad tus sueños si cuando llega la hora sabes estas despierto”. Tiene sentido, ¿no? Sé por experiencia que nadar contra corriente es muy frustrante, que habrán muchísimos momentos que querrás mandarlo todo a la mierda, pero dime lo que realmente sientes cuando te hablas en frente del espejo y le intentas mentir a tu reflejo poniéndote ese disfraz de otro clon más con miedo a tomar las decisiones importantes para tu vida.

¿No te has sentido siempre raro, extraño, como si hubieras parado en la estación equivocada? Pues si de verdad sientes que ese es tu tren, no esperes a que se cierren las puertas. Si sigues luchando por lo que quieres… la alarma que tienes dentro de ti va a sonar tarde o temprano. Si tienes miedo a caminar te fabricas tus alas, aprendes a volar y a decir adiós. Porque lo sabes. Sabes que lo único que realmente quieres es ser libre hasta el día que cierres los ojos por última vez.

Busca dentro de ti, solamente tú sabes lo que realmente quieres. Tienes que dejar ya de esperar a que ocurra un milagro porque nadie va a tocar a tu puerta.

Transcripción del vídeo del vídeo de @lytos

domingo, 27 de abril de 2014

Mirando al cielo...




"Aunque pasen los días, meses,… te sigo pensando y mi corazón está lleno de ti, de tu esencia, de tu aroma, de todo ese gran amor en mayúscula que me dejaste al partir…
Cada noche antes de dormir miro el cielo,... al despertar vuelvo a mirarlo y me pregunto... ¿Qué estarás haciendo? ¿Me verás desde ese lugar? 
Tantos interrogantes, y ninguna respuesta…"

 ©Arice Antúnez

jueves, 10 de abril de 2014

Cuando yo me vaya


Cuando yo me vaya,no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma.
Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido.
Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado.
Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas.


Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas.
Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros.
Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba.
No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado.
Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha.
La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más.
Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa.
Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.


Autor: CARLOS ALBERTO BOAGLIO




miércoles, 19 de marzo de 2014

Lazos invisibles...


La confianza no es otra cosa que una serie de lazos invisibles que te atan a otra persona. Cuando recibes un golpe por parte de ésta, lo normal es que esas conexiones, esos vínculos, se debiliten. De ese modo, los golpes más violentos pueden llegar a romper completamente los lazos entre dos personas.

Pero no es algo irreparable. Con paciencia, con progresivas dosis de perdón, con mucho tiempo para sanar las heridas, es probable que esos lazos vuelvan a resurgir de sus cenizas; sobre todo si hay una base de unión más fuerte y más profunda entre los individuos, alrededor de la cual vuelve a cimentarse ese espíritu de sintonía, de comprensión del otro...

Ahora bien: como ya dije, los grandes golpes requieren de más tiempo para sanar, y por ello al principio tenemos la sensación de que sea irrecuperable. Pero si no hacemos nada una vez la confianza está perdida, entonces sí que será imposible volver a crear el vínculo.

Suele ocurrir en algún momento de las relaciones entre parejas, que por un motivo se pierda la confianza…. Pero opino que si existe una buena base, con el tiempo se puede sanar, aunque al principio se crea sensaciones de pérdida, dolor, soledades…

La confianza es como una serie de lazos invisibles que unen a otra persona… Y cuando recibes un disgusto por parte de ésta, es normal que esas conexiones y esos vínculos se debiliten completamente esos lazos entre la pareja.



Pero no es algo irreparable, pues el paso del tiempo suele curar casi todo, con paciencia y dosis de perdón hasta sanar las heridas… Habiendo amor es muy probable que esos lazos,… dependiendo del cual grande fue el golpe que puede romperse vuelvan a resurgir y a cimentarse ese espíritu de sintonía, comprensión del otro/a.

sábado, 8 de marzo de 2014

El túnel de mis miedos


Me encuentro en el túnel de mis miedos,
y mi soledad me acompaña
en este sombrío camino.
Me encuentro en el túnel de mis miedos,
y mi soledad me acompaña
en este sombrío camino.

¿A qué temo? ¿Qué miedos me amenaza?
¿Y qué espero de la vida llena de obstáculos,
que al momento de mi caminar intenta saltear
y caigo y que la esperanza he perdido?

El día es triste como la mirada
de una niña perdida, sin rumbo
las paredes son muy frías
como una noche de invierno.

¿Si todo es como un paisaje gris?
¿Si la miel no es dulce, y el veneno no mata?
Si el paraíso no es paz, sino abandono…

Y si con mis lágrimas de sangre escribo...
¿Tal vez mi piel forme otra piel mas dura
volviendo las cosas a su estado primitivo?

Este túnel inmensamente oscuro y largo,
por el que voy sin fe, sin esperanzas ni lazarillo,
sin el quinqué de luz en la lejanía
que fuera mi guía, esperanzas y alegrías.

Estos lúgubres miedos que me martirizan
sean imaginados o reales…
entrelaza mis pies como grilletes,
me enmudece la voz, y me ahoga.

Mi paso es lento, los grilletes pesan
mucho más que los latidos de mi corazón.
Ignoro ya si avanzo o retrocedo…
en realidad ni siquiera sé cual es el camino.

Si renaciera sentimientos en mi mente
que restablecieran de nuevo el equilibrio
y rompiera mis cadenas de un golpe,
si mis ojos vieran un destello de luz…

Si me dieras la mano un instante,
si mis sentimientos afloraran
y mi mente y alma fluyeran la paz,
que en antaño tuve y que perdí en algún lugar

Si entraras en el túnel de mis miedos…
y vieras por un instante esa oscuridad latente.
Si estuvieras a mi lado y me dieras tu mano…
Quizás entonces… Solo quizás…

 Volvería la luz a mi vida.


© Pino Antúnez